La emoción que reflejan sus ojitos al descubrir el control que ahora empiezan a tener sobre sus cuerpecillo no está pagada con nada. Emocionados les cuentan a sus padres en la recogidas su gran logro, algo que en ocasiones los padres desean desde hace tiempo.
El método que seguimos en mi centro para retirar el pañal es bastante sencillo. Partiendo de la madurez del niño lo empezamos a acercar al wc, confiando en que en alguna de las ocasiones saldrán las primeras gotitas. Me falta llorar en esos momentos, y a los niños no hay nada que les produzca más alegría que hacer feliz a la gente que los rodea. Bien llegados a ese gran momento desencadenante, recomendamos a los papás y mamás que aprovechen la oportunidad y durante el fin de semana les retiren el pañal durante el día. No soy partidaria de los pañales de braguita, pero en ocasiones son necesarios cuando el control de la caca es bajo (o nulo). Pasado el fin de semana, nos toca a los educadores, lo más seguro es que la parte más difícil esté conseguida, durante los siguientes cinco días nos llevaremos algún que otro susto, pero al superarlos, tenemos el reto conseguido y un niño feliz y mucho más autónomo.
Pues bien, dos niños durante este fin de semana se están enfrentando a la gran tarea de no mojar la alfombra del salón mientras juegan. Espero con todo mi corazón que lo consigan y que sus padres el lunes no vengan desesperados por haber puesto mil y una lavadoras.
Resulta fascinante ver como tan pequeños son ya capaces de hacer mucho más de lo que no nosotros creemos.
Ánimo a esos papás y mamás que no se atreven a lanzarse, parece más complicado de lo que realmente es.
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